Transposición Didáctica
En 1997, Chevallard desarrolla el concepto
de saber sabio, como el saber de la elite, propiedad de una minoría de
especialistas, que pueden comprender el lenguaje específico. Para su difusión,
este saber sabio debe ser modificado, de manera que resulte comprensible y
accesible a otros investigadores y a la sociedad donde se trasmite. De esta forma, el saber académico se
descontextualiza, despersonaliza y pierde historicidad en manuales y textos que
prescinden de la explicación y de las vicisitudes de cómo se produce el conocimiento científico.
En contraposición, el saber didactizado
es el construido por el docente en su planificación y práctica, redactado con
su propio "texto de saber", a través de una propuesta para el trabajo
con sus estudiantes en el aula.
Para Yves Chevallard,
la transposición didáctica consiste en la transformación del saber científico a
un saber didactizado, posible de ser enseñado.
Un contenido de saber que ha
sido designado como saber a enseñar, sufre a partir de entonces un conjunto de
transformaciones adaptativas que van a hacerlo apto para ocupar un lugar entre
los objetos de enseñanza. El
«trabajo» que transforma un "objeto de saber a enseñar" en un
"objeto de enseñanza", es denominado la transposición didáctica.
Yves Chevallard, 2005 pg.45
Para ilustrar el concepto, Chevallard
presenta un esquema de transposición didáctica, aplicado al concepto "distancia"
desde su uso cotidiano, su introducción como parte del saber matemático, su
inclusión en los programas escolares y su puesta en práctica en los diferentes
momentos de enseñanza.
La transposición didáctica es necesaria
porque el funcionamiento didáctico de un saber es diferente al funcionamiento
académico, que constituyen dos regímenes interrelacionados del saber, pero no
superponibles.
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